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16/8/11

sobre 'cándido' y por qué no hace falta ponerse solemne para cantar ópera.

Mi querido profesor de música, Jesús Urceloy (para el que guardo en mi corazón un rincón escogido), extrajo de youtube esta grabación para hablarnos de 'Candide', una estupenda opereta de Leonard Bernstein estrenada en 1956. Urce seleccionó la pieza titulada 'Glitter and be gay' en la voz de Natalie Dessay, una soprano, como comprobaréis, gigante, precisa y maravillosamente desinhibida, lo que le ha llevado a granjearse resistentes censores entre el público menos feliz de los auditorios.

Los más impacientes quizás prefiráis iniciar la audición de esta primera pieza en torno al minuto tercero... de ahí en adelante la cosa crece como un himalaya.




Y como me gusta mucho el caballero Bernstein traigo este otro documento en el que él mismo aparece dirigiendo la obertura de 'Candide'. Quizás intuyáis, al observarlo, algo de lo que hablan las malas lenguas. Y es que, al parecer, Bernstein era un estupendo canalla al que le chiflaban las juergas. Cuenta Jesús Urceloy que era tal su desenfreno que mandó construir un piano blanco lo suficientemente espacioso como para que dentro cupiera una cama. Pero yo aún no he logrado confirmar el rumor.


Por cierto que he leído en algún otro blog un detalle conmovedor, lo transcribo: 'decir que la Filarmónica de Nueva York guarda una especial relación con esta obertura (la de 'Candide'), ya que se tocó sin director en un concierto a la memoria de Bernstein, fallecido en 1990, y que desde entonces se ha convertido en una tradición. La orquesta, siempre sin director en el podio, ha tocado la obra más de 25 veces en estos dieciocho años'. (elrincondeprometeo.blogspot.com)

El comentario técnico en esta ocasión viene a definir la 'obertura' como una introducción que suele reunir en un único movimiento la personalidad musical de toda la obra. Vamos, que es algo así como un resumen.





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